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Un minuto de libertad por persona

30 marzo 2009 11 comentarios

Octavo Cerco/Cubanitoweb

Actualización!!! Video mostrando el “performance” imperdible….

Del blog Octavo Cerco  de la bloguera cubana Claudia Cadelo, traemos este excelente post que muestra que, a pesar de la abrumadora censura y la represión a la libertad de expresión, en Cuba, poco a poco, los pasos de gigantes se van dando. Ya va cayendo, muy a pesar de la dictadura, las vendas de los ojos, y cada vez más se atreven a disentir en voz alta. Es el golpe al muro. Al unísono y por goteo como el agua, pero golpe al fin. Nunca los muros se han mantenido por siempre y menos si los presos los golpean cansados y asqueados de tan ignomiosa situación. 

La bloguera Yoani Sánchez en el performance de Tania Bruguera, Centro Wifredo Lam. (REUTERS)

La bloguera Yoani Sánchez en el performance de Tania Bruguera, Centro Wifredo Lam. (REUTERS)

Yoani Sánchez sólo me dijo: “Hay un performance, va a estar bueno y yo voy a participar, estate ahí en el Centro Wifredo Lam a las 8 de la noche.” 

Nunca pude imaginar encontrarme con un podio y un micrófono listo para todos, para cada uno de nosotros. El lugar estaba atestado de gente; para lograr llegar a la primera fila había que deslizarse por el bulto entre permisos y quiero llegar al micrófono. Todo inició con una mujer que, paloma blanca en el hombro izquierdo, hacía muecas sin emitir sonido, mientras dos muchachos, vestidos con el uniforme del MININT, contaban el tiempo para darle fin a su intervención y lanzarla de nuevo hacia la plebe muda.

Justo después pasó Yoani, habló de la blogosfera, de la censura, había un silencio total y cuando terminó muchísimos aplausos, la gente la conocía y estaba feliz. Corrí entonces yo y me subí, estaba muy nerviosa: no tenía un micrófono delante ni un público que me escuchara desde los 9 años, cuando vestida de pionera asalté una reunión del CDR para leer un comunicado incomprensible, con el tiempo desarrollé una especie de fobia hacia ese aparato que sólo servía para enmascarar la realidad de mi país.

Preparé un texto a la carrera que leí con la garganta apretada:

Que un día todos tengamos todos los minutos del día para decir delante de un micrófono todo lo que queramos. Y que de paso también los que hoy tengan esa posibilidad, dediquen un minuto, o menos incluso, a decir la verdad.

Me bajé, pero se me quedó por decir mucho, entonces subió Reinaldo Escobar, no le dio tiempo a terminar y los militares lo bajaron: el oportunismo fue lo último que se escuchó de su discurso ya con los pies puestos en el piso. El tiempo se estiraba y nadie más subía, la gente estaba asustada, un artista fue y dijo: Yo lo que tengo es mucho miedo.

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