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Posts Tagged ‘intolerancia’

El legado de la intransigencia

30 marzo 2013 Los comentarios están cerrados

DDC/Cubanitoweb

Un vivo ejemplo de como la falta de tolerancia y el amor al prójimo, destruye a una sociedad.

Digamos que desde hacía tiempo no escuchaba en los medios oficiales la frase maldita, (aunque debo admitir que no soy exactamente una seguidora de dichos medios). De cualquier manera, también los discursos la han estado omitiendo, evitándola con disimulo, como quien elige soslayar en lo posible las expresiones duras del período estalinista anterior a 1989. Sin embargo, hace pocos días, durante la transmisión de un noticiero, una joven y elegante locutora la mencionó y sentí que cayó en mis oídos con la fuerza de una bofetada: “quedó demostrada en la actividad la ‘intransigencia revolucionaria’ que caracteriza a nuestro pueblo”.

Intransigencia revolucionaria, dijo la muchacha, y su rostro, lejos de mostrarse ceñudo y fiero, lucía el entusiasmo feliz de quien alude a un mérito invaluable.

Es sobrecogedora la carga negativa de la palabreja y de algunos de sus sinónimos –intolerancia, fanatismo, obstinación, testarudez, pertinacia–, pero comprendo que ninguna palabra es mala en sí misma. De hecho, casi todos nos negamos a transigir en algunas cuestiones esenciales o de principios, sin que ello suponga dañar a los demás y sin que tal actitud encierre una deliberada, insuperable rigidez de espíritu. Sin embargo, el contexto marca las diferencias. En lo personal, me enferma el recuerdo de toda la pesadilla que trajo consigo la práctica de la intransigencia revolucionaria como vehículo de terror y de control social en tiempos que, quizás ingenuamente, preferimos asumir como pasado.

Repasemos brevemente algunas formas de expresión de esa estrategia oficial llamadaintransigencia, que signó la vida de todos en la Cuba de los Castro y en virtud de la cual cada cubano debía delatar al compañero ante la menor sospecha de que aquel no apreciara suficientemente el proceso y a sus líderes o no mostrara el celo o entusiasmo (también revolucionarios) adecuados en cada circunstancia:

“Salir al paso”, incluso a las mínimas manifestaciones de crítica –aunque fuesen veladas o moderadas, que éstas solían ser las más “peligrosas”–, ya fueran dirigidas al gobierno, a las disposiciones oficiales, a un simple militante del PCC, etc.; combatir la “blandenguería”, la “tendencia al individualismo” y ciertas “aberraciones” como la homosexualidad, o azotes tan enraizados y dañinos como las creencias religiosas de cualquier denominación; demostrar claramente el rechazo a las “desviaciones pequeño burguesas” tales como el gusto por los artículos, las modas, la música, etc., de los países capitalistas, en especial de EE UU (pecados que clasificaban como “diversionismo ideológico” y entre los cuales el uso de jeans, escuchar la música rock y tener la melena larga se contaban entre los más graves); y muchas más. Ni qué decir de reconocer algún tipo de opinión política diferente de la línea cuidadosamente monitoreada desde Moscú.

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La porra, el odio y los monstruos de Goya

13 septiembre 2010 4 comentarios

Raúl Soroa /Cubanitoweb

Este extraordinario escrito muestra la intolerancia generada en una sociedad cuando se considera traidores a una parte de la misma, es una nueva forma de apartheid y fascismo. Las hordas gubernamentales y los propios ciudadanos, castrados de su identidad, son también obligados a participar. Yo mismo viví esto en la CUJAE, como obligaron a besarse a dos muchachos acusándolos de homosexuales, algo asqueroso y denigrante. Al destruir la familia, se destruye la patria. Agarren mínimo los venezolanos, esto ocurre ya aquí, con los círculos bolivarianos, la Piedrita y las propias misiones!!!!. No digan después que no se les dijo, que no sabían!. La intolerancia y el odio está ya sembrado en Venezuela!!.

Mitin de repudio a las Damas de Blanco

LA HABANA, Cuba – Septiembre www.cubanet.org – Los gritos llegaron primero atenuados por el ruido ambiente, luego se fueron haciendo más nítidos, más claros.
– ¡Que se vaya la escoria!
– ¡Que se vaya!
– ¡Pin Pon fuera, abajo la gusanera!
No podía creerlo, de nuevo la porra, de nuevo la histeria, de nuevo la avalancha fraticida queriendo imponer a la fuerza sus criterios.
Varias personas contemplaban consternadas desde la acera de enfrente donde se desarrollaba el acto de repudio a la turba enardecida que arrojaba piedras, insultaba, amenazaba. Eran más de cien individuos, la mayoría ancianos. Enarbolaban cabillas envueltas en periódicos, palos, hierros. Imponían sus rostros deformados por la ira. Una rara asociación me llevó a los monstruos de Goya. “Saturno devora a sus hijos” o aquellas fantasmagóricas figuras de su serie negra. Se concentraban sobre una humilde casita de madera con techo de tejas. Una lluvia de piedras caía sobre el portal.
Me acerqué poco a poco.
– ¿Qué sucede?, pregunté a un joven que contemplaba sonriente la escena.
– Na’, ahí vive uno de esos mercenarios, un tipo de los “desechos humanos”.
Una señora agregó:
– El hijo es anormal.
Lo dijo como si con aquella afirmación aclarara algo, como si existiera alguna relación entre una cosa y la otra. Una gorda dirige la porra, lleva la voz cantante.
– ¡Que se vayan los anormales!
– ¡Que se vayan!
– ¡Abajo los mercenarios!
– ¡Gusana, devuélvenos la olla!
– ¡Apátrida!
– ¡Juju anormal!
– ¡Maricón! ¡Tortillera!
. ¡Jujuju anormal!
Vino a la memoria aquel día de 1980 que siempre pretendo sepultar en lo más profundo de mis recuerdos. Mi hermano y yo estudiábamos en la Universidad. No éramos malos estudiantes, estábamos entre los mejores en cuanto a los resultados académicos, pero siempre nos señalaban cierta apatía ante las tareas de la Revolución, y nuestra práctica religiosa. Hasta ese día la cosa no había pasado de ahí. Manteníamos las mejores relaciones con nuestros condiscípulos. Sobre todo mi hermano, que es muy carismático, buen bailador y deportista, era una especie de ídolo en su facultad, y no carecía de admiradoras.
Cuando llegamos a la Universidad, en la puerta había un grupo de gente, pensé que era uno de esos mítines de repudio, pero no me pasó por la mente que fuera con nosotros, que ni siquiera andábamos cerca de la Embajada de Perú.

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Soldadito de Plomo

11 noviembre 2009 1 comentario

Notitarde/Cubanitoweb

“Si se tolera algo, se vuelve soportable y al poco tiempo se convierte en normal”. Israel Zangwill, escritor inglés y destacado sionista (1864-1926).

Charito Rojas

Hemos tolerado durante más de diez años la ineficiencia de un régimen que antepone su proyecto político revolucionario al bienestar de los venezolanos. Hemos presenciado cómo ha dilapidado en una década los mayores ingresos que ha tenido jamás el país, pero nuestro pueblo ha aceptado que en lugar de trabajo, les den limosnas; que en lugar de estudios les den ideologías baratas; que en vez de servicios, los llenen de promesas que jamás se cumplen. Una cotorra bien aliñada convenció a los venezolanos de más escasos recursos que este Comandante sin formación de ninguna índole para conducir un país, guíe hasta las vidas personales.

Es una vergüenza cuando nos culpan de la crisis eléctrica y lo aceptamos, saliendo mansamente a comprar velas y plantas eléctricas. Nos reímos del asunto de la totuma sin darnos cuenta que el tipo habla absolutamente en serio. Le quita las empresas a quienes las han levantado con esfuerzo y el personal de esas empresas demuestra su poca fidelidad hacia quienes le dieron de comer tantos años y creen que el gobierno será mejor jefe. Tarde se dan cuenta del engaño, de la pérdida, cuando ya no hay sino que ir a llorar pa’l Valle, donde cambian lágrimas por cachapas.

La degradación a que Hugo Chávez ha sometido a los venezolanos va desde sus más cercanos colaboradores hasta pobres campesinos que son bautizados paramilitares si se atraviesan a una bala narcoguerrillera. El Presidente se sienta ante las cámaras de televisión a insultar a la empresa privada, a la que tilda de golpista e imperialista, a la clase media de “pitiyanki”, a los gobernadores fronterizos de oposición de “paramilitares”. Su desprecio por la oposición tiene la misma medida de su incapacidad de comprender que sus gobernados tienen derecho a vivir bien, que eso es una meta para cualquier gobierno eficiente y no un pecado de los ciudadanos. Allá quienes quieren seguir montados en burro, iluminándose con velas y bañándose con totumas. La mayoría de los venezolanos rechaza este retroceso de tres siglos en su calidad de vida.

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Tiempo de palabra

8 noviembre 2009 6 comentarios

Carlos Blanco (El Universal)/Cubanitoweb

“El país rojo está tan cansado como el variopinto que está en la otra orilla”

Chávez

Pero, ¡cómo ha cambiado el hombre! El filistrín aventurero, con su trajecito puyado, inspirado por Douglas Bravo y Alí Primera en sus delirios, que se debatía entre el beisbol, la locución en Elorza, la administración de la cantina en el batallón, y los fantasmas del poder, ahora es el gordo potentado, rendido a los pies de unos zánganos que lo expolian emocionalmente y que expolian a Venezuela materialmente; frágil ante la adulancia, intolerante frente a la crítica, contumaz en el ejercicio inmune e impune de la mentira, cruel con los que lo abandonan, y henchido de un odio cerval contra los que difieren. El hombre ya no es como tú. Esa humanidad, difícilmente contenida en los trajes de marca, embutida en chalecos antibalas que más parecen camisas de fuerza, es el dueño de un país que lo produjo, que lo encumbró y que ahora no encuentra cómo salir de él.

Los presos, exiliados, enjuiciados y perseguidos, así como ese vasto pueblo disidente, saben del odio que este personaje les prodiga. Lo curioso es saber cómo piensan los que lo han seguido y, por las razones que sean, siguen allí, sin poder lanzar una mirada crítica; saben que les puede salir caro.

El Aplauso Va Por Fuera.
Hace poco este narrador observaba un video de una de las infinitas alocuciones del jefe, interrumpidas por aplausos muy curiosos. Los que aplauden se miran los unos a los otros para que se compruebe, sin sombra de duda, que han aplaudido. Buscan notariar su aplauso; nadie podrá decir luego que se mostraron remisos a la ovación palmípeda. Hay excepciones, como la de aquel militar, metido entre dos colegas que aplaudían con desgano, que se negaba a acompañarlos y apretaba su gorra, y estrujaba un folleto como si estuviera impedido de sumarse al coro por una acción en marcha que sus manos habían emprendido con el trozo de papel arrugado. Era terrible; sabía que debía, pero no podía; lo peor es que no advirtió que la cámara indiscreta estaba allí para testimoniar su desgano.

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Cuando la intolerancia es el método se sometimiento del gobierno

24 marzo 2009 1 comentario

Cubaencuentro/Cubanitoweb

La policía mantiene rodeada la casa de Antúnez e impide la entrada de líquidos y medicinas.’Quieren que deponga la huelga o que me muera. Llegaremos hasta las últimas consecuencias’, advirtió el opositor.


La casa de Jorge Luis García Pérez (Antúnez) en Placetas continúa rodeada por la policía, lo que imposibilita la asistencia humanitaria a varios opositores que desde hace más de un mes mantienen una huelga y ayuno, denunció el promotor de la iniciativa. 

“Tenemos la vivienda rodeada por efectivos de la policía política y las brigadas especiales, quienes no dejan acercarse a nadie. Hay efectivos corpulentos que, con tonfa en mano y en pose prepotente, no dejan llegar a nadie. No podemos movernos de aquí para nada”, añadió Antúnez este martes a CUBAENCUENTRO.com. 

Cinco de los ayunantes permanecen en la residencia de Antúnez en Placetas y otros cuatro hacen lo propio en sus respectivas casas en Santa Clara y Cienfuegos. La huelga se inició el pasado 17 de febrero para reclamar “el acceso a una vivienda digna para todos los cubanos” y para que cesen los maltratos contra la oposición. 

“Tenemos una situación lamentable, por no poder entrar ni salir nadie. Se nos dificultan los insumos para mantener el ayuno líquido y, sobre todo, proveernos de medicamentos”, se lamentó Antúnez, quien denunció que el domingo los oficiales “lanzaron un coche encima de los huelguistas”, lo que puso en peligros sus vidas. 

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