Archivo

Posts Tagged ‘celdas de castigo’

Navidades y celdas de castigo

24 diciembre 2008 1 comentario

Cubaencuentro/Cubanitoweb

Las fiestas no van a recuperar su verdadera alegría hasta que todos los cubanos las puedan recibir en libertad. 

LIBERTAD PARA CUBA Y VENEZUELA DE LA OPRESION COMUNISTA

LIBERTAD PARA CUBA Y VENEZUELA DE LA OPRESION COMUNISTA

La Nochebuena, el día de Navidad y el fin de año son, en las cárceles de Cuba, tres jornadas donde se eleva la calidad del sufrimiento. No importa en qué parte de la semana caigan: para los presos son lunes romos y parsimoniosos, tardíos y torpes a la hora de traer la noche. 

Los relojes se ponen en cámara lenta y el sol se paraliza en las cercas de alambre y en los techos de las garitas de seguridad, donde se asan con sus AK los centinelas. Así, el preso puede verse con detalles afuera, lejos, donde es una silla vacía y una pobre sombra con nombre y apellidos que sonríe en las fotografías de la pared.

No duele tanto, decía Pedro Pablo Álvarez, condenado a 25 años de prisión, que yo recuerde a mis nietos y no los pueda ver. Duele el miedo a que me olviden y que vaya a ser yo, con el paso de los años, un desconocido para los seres humanos que más quiero.

Esas fechas no tienen signos exteriores en las prisiones. Se escuchan pedazos de conversaciones de los guardias y de los funcionarios que preparan, en su precaria libertad, las fiestas familiares. Se leen las cartas de la casa en las que se trata de disminuir la posible alegría ajena. Palabras escogidas para dejar tensa la cuerda floja entre la tristeza total y la esperanza.

En las celdas, la Navidad y las celebraciones de año nuevo, van por dentro. Un desfile de escenas que se desvanecen. Una película privada que edita la necesidad, y uno repasa solamente los episodios de amor y afecto. Se evoca nada más que los olores agradables y el sabor de las comidas compartidas en otros tiempos, que llegan a la cabecera del camastro envueltos en frases rotas de la gente querida.

No, no hay en la vida en las celdas, nada que haga recordar que el mundo está de fiesta. Es el prisionero el que lo sabe, y se deja acosar por los recuerdos. Unos tienen fe y fortaleza para celebrar en soledad el nacimiento del hijo de Dios. Otros, el cambio de año, con un sentimiento confuso, porque han pasado doce meses de angustias y privaciones, pero el rigor de la dictadura no los pudo vencer.

Leer más…

A %d blogueros les gusta esto: