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Archive for 16 febrero 2013

Protesta de estudiantes frente a la embajada cubana

16 febrero 2013 Los comentarios están cerrados

Cubanitoweb

Comunicado estudiantes encadenados en embajada de Cuba Caracas – Venezuela:
Nosotros, jóvenes venezolanos, iniciamos “OPERACION SOBERANIA” para exigir la inmediata restitucion del hilo constitucional respecto al mandato presidencial. Nos encadenamos frente a la sede del poder invasor para desafiar al poderio Cubano y exigir al Gobierno Nacional y a la comunidad internacional el cumplimiento inmediato de las siguientes medidas:

1. Vuelta de la legitimidad a la Presidencia de la Republica: o el Presidente electo manda desde Venezuela o se declara la falta constitucional. Debemos resolver, en los tiempos planteados en nuestra Constitucion, la ausencia del Presidente de la Republica.

2. Cese de implementacion de medidas que atenten en contra del pueblo venezolano: la persecucion politica y la implementacion de medidas economicas, acuerdos comerciales o compromisos internacionales debe quedar suspendida. Ningun Gobierno del mundo debe avalar, y mucho menos ser complice con decisiones ilegales tomadas por un Gobierno de facto.

Mientras estas exigencias no sean cumplidas nos mantendremos en protesta y aumentaremos progresiva y decididamente los niveles de la misma.
Esta es la tercera vez a lo largo de nuestra historia que nos intentan vender, pero esta también es la tercera vez en la que venceremos.
A los pueblos del mundo, les pedimos su solidaridad. Al pueblo Venezolano les pedimos que nos acompañen en la lucha. Aqui estan sus estudiantes, aqui estan sus jovenes.

¡Viva la Libertad!

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Los alacranes

10 febrero 2013 Los comentarios están cerrados

6to Poder/Cubanitoweb

Los “alacranes” que rodeaban a Chávez y que, según el fallecido general Müller Rojas, lucían anodinos y agazapados ante la apabullante personalidad del Presidente a la espera de que llegara la hora propicia para tomar el poder, se salieron de sus “alacraneros” y andan enloquecidos clavando sus aguijones a quienes son un obstáculo para obtener ese poder a costa de lo que sea. Aunque Chávez dijo muchas veces que “la Revolución llegó para quedarse”, tal propósito se tambalea ante la falta de carisma, ineptitud sucesoral y el“pescueceo” de quienes andan moviendo cielo y tierra para pescar en río revuelto: el sempiterno Diosdado Cabello (sin echar en saco roto a Arias Cárdenas) y el más reciente, Rafael Ramírez, de quien el colega Bocaranda reveló planes en los que no entraría Maduro.

El “heredero” quiere ser Chávez, pero no lo logra. “Ahora ha cambiado sus trajes por conjuntos deportivos como los que usa el Presidente y abraza gente en las calles. Su habitual discurso moderado ha cedido a agresivas arengas contra la oposición, denuncias de conspiraciones o de planes de atentados. Maduro ya no parece Maduro. Pero tampoco parece Chávez” (Agencia Reuters05-02-2013). Y esa es la razón del gozo de los alacranes. Los Castro comprueban que, ni repitiendo las tramposas condiciones que le dieron el triunfo a Chávez el 7-O de compra de votos, presión sobre listas de las misiones, becas y funcionarios públicos, regaladera de línea blanca, militares que sacaron por la fuerza a testigos opositores de los centros electorales y el fraude continuado del CNE rojito, incluido el plan morrocoy y estafeta obligatoria de “ayuda” al elector, habría seguridad alguna del triunfo de Maduro en las cercanas presidenciales. De ahí que el obediente Schemel recoja la orden de los Castro y recomiende “radicalizar y polarizar el país”.

Dicho y hecho. La bancada roja en la AN comenzó una cacería de brujas contra diputados opositores con el fin de obligarlos a “saltar la talanquera” a cambio de no emprender contra ellos acciones por supuestos hechos de corrupción. Ojeda con su ambición de ser alcalde de Petare (ha sido derrotado 3 veces); Hernán Núñez, extorsionado por una supuesta estafa inmobiliaria denunciada por la prensa del estado Sucre y magnificada en los panfletos rojos. Como Mardo y Marcano, de PJ, se negaron a declarar contra Capriles y Borges, anuncian que los pondrán presos por “corrupción” inexistente. Mardo recibió discretos aportes de privados para su campaña hace más de dos años que no declaró porque, de haberlo hecho, hoy las empresas estarían “expropiadas” y sus propietarios presos. Marcano, por un caso ya juzgado a su favor hace cuatro años. En ninguno ha habido daños al patrimonio público, así que no hay delito. En cambio, contra el acusador Diosdado Cabello hay 17 denuncias por daño patrimonial al Edo. Miranda de Bs. 480 millones que no han sido investigadas y esa AN presidida por él, ignoró 434 casos de corrupción presentados en 2012, a los que se añade la negativa a investigar escándalos como los $800 mil del maletín, Pudreval, saqueo a fondo de jubilados de Pdvsa, empresas de Guayana, los más de $70 mil millones dados a sus compinches externos, etc., etc…

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El enigma de los dos Chávez

5 febrero 2013 Los comentarios están cerrados

Gabriel García Márquez/Cubanitoweb

Una pieza periodística sin desperdicio, tan demoledora, tan familiar , TAN ACTUAL. No se la pierdan, es del Gabo….

Carlos Andrés Pérez descendió al atardecer del avión que lo llevó de Davos, Suiza, y se sorprendió de ver en la plataforma al general Fernando Ochoa Antich, su ministro de Defensa. “¿Qué pasa?”, le preguntó intrigado. El ministro lo tranquilizó, con razones tan confiables, que el Presidente no fue al Palacio de Miraflores sino a la residencia presidencial de La Casona. Empezaba a dormirse cuando el mismo ministro de Defensa lo despertó por teléfono para informarle de un levantamientio militar en Maracay. Había entrado apenas en Miraflores cuando estallaron las primeras cargas de artillería.

Era el 4 de febrero de 1992. El coronel Hugo Chávez Frías, con su culto sacramental de las fechas históricas, comandaba el asalto desde su puesto de mando improvisado en el Museo Histórico de La Planicie. El Presidente comprendió entonces que su único recurso estaba en el apoyo popular, y se fue a los estudios de Venevisión para hablarle al país. Doce horas después el golpe militar estaba fracasado. Chávez se rindió, con la condición de que también a él le permitieran dirigirse al pueblo por la televisión. El joven coronel criollo, con la boina de paracaidista y su admirable facilidad de palabra, asumió la responsabilidad del movimiento. Pero su alocución fue un triunfo político. Cumplió dos años de cárcel hasta que fue amnistiado por el presidente Rafael Caldera. Sin embargo, muchos partidarios como no pocos enemigos han creído que el discurso de la derrota fue el primero de la campaña electoral que lo llevó a la presidencia de la República menos de nueve años después.

El presidente Hugo Chávez Frías me contaba esta historia en el avión de la Fuerza Aérea Venezolana que nos llevaba de La Habana a Caracas, hace dos semanas, a menos de quince días de su posesión como presidente constitucional de Venezuela por elección popular. Nos habíamos conocido tres días antes en La Habana, durante su reunión con los presidentes Castro y Pastrana, y lo primero que me impresionó fue el poder de su cuerpo de cemento armado. Tenía la cordialidad inmediata, y la gracia criolla de un venezolano puro. Ambos tratamos de vernos otra vez, pero no nos fue posible por culpa de ambos, así que nos fuimos juntos a Caracas para conversar de su vida y milagros en el avión.

Fue una buena experiencia de reportero en reposo. A medida que me contaba su vida iba yo descubriendo una personalidad que no correspondía para nada con la imagen de déspota que teníamos formada a través de los medios. Era otro Chávez. ¿Cuál de los dos era el real?

El argumento duro en su contra durante la campaña había sido su pasado reciente de conspirador y golpista. Pero la historia de Venezuela ha digerido a más de cuatro. Empezando por Rómulo Betancourt, recordado con razón o sin ella como el padre de la democracia venezolana, que derribó a Isaías Medina Angarita, un antiguo militar demócrata que trataba de purgar a su país de los treintiséis años de Juan Vicente Gómez. A su sucesor, el novelista Rómulo Gallegos, lo derribó el general Marcos Pérez Jiménez, que se quedaría casi once años con todo el poder. Éste, a su vez, fue derribado por toda una generación de jóvenes demócratas que inauguró el período más largo de presidentes elegidos.

El golpe de febrero parece ser lo único que le ha salido mal al coronel Hugo Chávez Frías. Sin embargo, él lo ha visto por el lado positivo como un revés providencial. Es su manera de entender la buena suerte, o la inteligencia, o la intuición, o la astucia, o cualquiera cosa que sea el soplo mágico que ha regido sus actos desde que vino al mundo en Sabaneta, estado Barinas, el 28 de julio de 1954, bajo el signo del poder: Leo. Chávez, católico convencido, atribuye sus hados benéficos al escapulario de más de cien años que lleva desde niño, heredado de un bisabuelo materno, el coronel Pedro Pérez Delgado, que es uno de sus héroes tutelares.

Sus padres sobrevivían a duras penas con sueldos de maestros primarios, y él tuvo que ayudarlos desde los nueve años vendiendo dulces y frutas en una carretilla. A veces iba en burro a visitar a su abuela materna en Los Rastrojos, un pueblo vecino que les parecía una ciudad porque tenía una plantita eléctrica con dos horas de luz a prima noche, y una partera que lo recibió a él y a sus cuatro hermanos. Su madre quería que fuera cura, pero sólo llegó a monaguillo y tocaba las campanas con tanta gracia que todo el mundo lo reconocía por su repique. “Ese que toca es Hugo”, decían. Entre los libros de su madre encontró una enciclopedia providencial, cuyo primer capítulo lo sedujo de inmediato: Cómo triunfar en la vida.

Era en realidad un recetario de opciones, y él las intentó casi todas. Como pintor asombrado ante las láminas de Miguel Angel y David, se ganó el primer premio a los doce años en una exposición regional. Como músico se hizo indispensable en cumpleaños y serenatas con su maestría del cuatro y su buena voz. Como beisbolista llegó a ser un catcher de primera. La opción militar no estaba en la lista, ni a él se le habría ocurrido por su cuenta, hasta que le contaron que el mejor modo de llegar a las grandes ligas era ingresar en la academia militar de Barinas. Debió ser otro milagro del escapulario, porque aquel día empezaba el plan Andrés Bello, que permitía a los bachilleres de las escuelas militares ascender hasta el más alto nivel académico.

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