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Una mañana de sorpresas

2 octubre 2010

Desde la tranquera/Cubanitoweb

Más opiniones que creen que lo de Ecuador no fué más que un guión muy parecido al del11 de abril del 2002 en Venezuela.

Martín Pallares es el editor multimedia del diario El Comercio

El cielo de Quito amaneció hoy despejado, con ese azul desteñido con la película pardusca de la contaminación que solo se deja ver muy temprano en la mañana.
Todo parecía normal a no ser por la gran cantidad de comercios que tenían sus puertas cerradas. La tranquilidad con la que los policías de tránsito estaban en las calles hacía que los sucedes del jueves parecieran como de otro mundo.
En Radio América, una de las estaciones con mayor audiencia popular, la gente no paraba de dar su opinión sobre que lo que había acontecido la víspera. En todo el trayecto que el taxi me llevó desde el Hospital Andrade Marín hasta la redacción de El Comercio, escuché al menos a 15 personas.
En todas las llamadas había un denominador común: la molestia y a veces indignación con la que la gente comentaba sobre la cadena de radio y televisión con la que el gobierno impuso la cobertura del canal oficial. Para ser sincero, nunca me esperé escuchar a gente que evidentemente provenía de estratos populares criticar de forma tan articulada la decisión del Gobierno de obligar a los ecuatorianos a escuchar y mirar únicamente la versión oficial.
Eso no es democrático dijo un señor, no hay derecho que no nos dejen ver lo que queremos, dijo una voz que denunciaba a una mujer ya de edad. Una joven, en cambio, denunció que en Radio la Luna, no permitían la participación de la gente crítica al Gobierno y relató cómo una persona había sido insultada por los conductores del programa por haber expresado una visión distinta a la que es afecta esa emisora.
Lo otro que me sorprendió es ver cómo coincidían casi todas las llamadas en el rechazo a la forma en que el presidente Rafael Correa se presentó en el Regimiento Quito. No fueron todos, pero al menos 12 de las 15 opiniones que escuché venían de personas que estaban convencidas de que si el Presidente no se hubiera presentado en el Regimiento Quito en actitud desafiante, el país no se hubiera visto atrapado en la crisis del jueves. Una mujer, de voz reposada, llegó a decir que Correa no tenía derecho a exponer al país a semejante situación y llegó a responsabilizarlo de las muertes del jueves que, según el gobierno son 5 y según fuentes no oficiales podrían llegar a 30. Hubo otras dos personas, sin embargo, que agregaron a la lista de responsables a los policías que hicieron los disparos.

Al llegar a la redacción de El Comercio, encendí el computador y quise mirar cómo había amanecido el mundo de los twitteros. Me emocionó mucho ver cómo Susana Morán, una periodista de El Comercio que interrumpió sus vacaciones para ir a cubrir los incidentes desde Twitter, había añadido a su cuenta casi 7 000 seguidores de todo el mundo. Y la mañana no me dejó de sorprender al ver cómo una periodista de la BBC se sumaba a la pequeña legión de escépticos que no se creen la versión gubernamental de que lo que ocurrió el jueves fue un golpe de Estado. “Talking about a traditional coup in Ecuador might be going too far”, decía Irene Caselli en su crónica de ayer sobre los sucesos.

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  1. 2 octubre 2010 en 6:06 pm
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