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Cuba colapsa

21 septiembre 2010

El Nacional/Cubanitoweb

Beatriz de Majo

Cuba viene de regreso, no le queda otra.

Cuba está en bancarrota. Está subabastecida, no cuenta con liquidez, no tiene crédito internacional, no tiene industrias capaces de sustentar su crecimiento y mucho menos su despegue económico, no cuenta con profesionales gerenciales para provocar un cambio y tiene una población acostumbrada a la dádiva que no deja de exigirle su a gobierno lo que considera que es propio por derecho revolucionario: una subsistencia más o menos digna pero no ligada al esfuerzo propio.

Casi medio siglo se tardaron los cubanos en llegar hasta donde los ha llevado el castrocomunismo, pero llegaron. Dos condiciones retrasaron el ineluctable destino: la ayuda soviética y la venezolana, pero aunque la última persiste, los líderes revolucionarios son conscientes de lo que el porvenir les promete, con Hugo Chávez o sin él en el escenario de mediano plazo.

Es el peso de lo meramente fáctico lo que obliga al nuevo mandatario a tomar otro rumbo, abrirse al capital foráneo, hacer concesiones en materia de propiedad privada, permitir la contratación entre particulares, terminar con la cartilla de racionamiento. Si todo ello se cumpliera con éxito, quedaría aún por resolverse el manejo del gigantesco malestar social.

Para 2013, de cumplirse los planes del Gobierno, 1,3 millones de cubanos entre una población de 12 millones  tienen que haber conseguido un medio de subsistencia por cuenta propia, porque el Estado no puede más con la carga que esta inmensa masa de empleados redundantes e ineficientes representa para el país. Reprivatizar la economía de la isla, lo que pocas en palabras es el propósito final de las medidas recientes del Gobierno para conseguir dinamizar el país, va a ser una tarea ciclópea porque desde 1960 no sólo la revolución destruyó la empresa a través de la nacionalización forzosa de 60.000 pequeños y medianos negocios; al mismo tiempo, se terminó con el espíritu emprendedor del cubano que hoy sólo sabe recibir y cumplir órdenes.

En eso anda Raúl desde 2006, cuando le tocó mirar mucho más de cerca el grado de incapacidad, desorganización, corrupción y despilfarro imperante en su país, lo que igualmente se aplica al manejo de la única ayuda que les llega aún desde Venezuela.

El deseo de Raúl de convertir a Cuba en un país productivo y autosustentable no tiene posibilidades de éxito de la manera chucuta en que está planteado. Esta reedición del socialismo les llega tarde. Cuba colapsará antes de abrazar de nuevo un modelo liberal, medio siglo más tarde.

bdemajo@cantv.net

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