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Raúl Castro, más frustración

2 agosto 2010

DDC/Cubanitoweb

Raúl Castro

El general Raúl Castro clausuró este domingo la sesión ordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular con un discurso en el que no hizo los anuncios esperados por los cubanos en medio de la severa crisis económica del país, pero avisó de una fuerte reducción de las plantillas del sector estatal y advirtió a la disidencia interna.

La única nota algo esperanzadora de su discurso fue el anuncio de una ampliación del trabajo por cuenta propia.

El general dijo que no le son “ajenas las expectativas” de los cubanos ni la sorpresa que causó su silencio en el acto por el 26 de julio, en el que el primer vicepresidente,  José Ramón Machado Ventura, se encargó de las palabras centrales.

“Lo importante no es el orador, sino el contenido de esa intervención, que expresa la opinión colegiada de la dirección del Partido y del Estado sobre las cuestiones más relevantes del quehacer nacional”, dijo el general, y criticó a los medios de prensa y los analistas que especularon sobre “el anuncio de supuestas reformas (…) y la aplicación de recetas capitalistas para encauzar la economía”.

“Algunos incluso se atrevieron a describir la existencia de una lucha entre tendencias en la dirección de la Revolución”, dijo.

“Con la experiencia acumulada en los más de 55 años de lucha revolucionaria, parece que no vamos tan mal, ni que el desespero y la frustración sean nuestros compañeros de viaje”, se burló.

Reiteró el principal mensaje de Machado Ventura el 26 de julio: que el régimen tomará sus decisiones a su “ritmo”.

Fuerte reducción de plantillas

Una de las dos únicas medidas a las que se refirió el gobernante en su discurso fue la reducción “por etapas (…) de las plantillas considerablemente abultadas en el sector estatal”, en las que, según ha dicho en ocasiones anteriores, sobran más de un millón de trabajadores.

La medida fue aprobada por Consejo de Ministros en una reunión efectuada el 16 y 17 de julio, y busca “borrar para siempre la noción de que Cuba es el único país del mundo en que se puede vivir sin trabajar”, afirmó el general.

“En una primera fase, que planificamos concluir en el primer trimestre del próximo año, se modificará el tratamiento laboral y salarial a los trabajadores disponibles e interruptos de un grupo de organismos de la administración central del Estado, suprimiendo los enfoques paternalistas que desestimulan la necesidad de trabajar para vivir y con ello reducir los gastos improductivos, que entraña el pago igualitario, con independencia de los años de empleo, de una garantía salarial durante largos períodos a personas que no laboran”, señaló.

La reducción de plantillas del sector estatal, en un país donde el gobierno controla el 90% de la economía y restringe la iniciativa privada, preocupa profundamente a los cubanos.

Raúl Castro dijo no albergar “dudas” de que para “la materialización de estas medidas” su gobierno contará “con el apoyo decisivo de la clase obrera, que junto al campesinado y el resto de los sectores de la sociedad, comprende que sin el aumento de la eficiencia y la productividad es imposible elevar salarios, incrementar las exportaciones y sustituir importaciones, crecer en la producción de alimentos y, en definitiva, sostener los enormes gastos sociales propios de nuestro sistema socialista”.

“Por otra parte, pienso que a nadie se le escape la trascendente contribución al mejoramiento de la disciplina social y laboral que emana de la aplicación de estas medidas”, dijo y, como ocurre cada vez que el régimen anuncia decisiones impopulares, aseguró que “nadie quedará abandonado a su suerte”.

Ampliación del trabajo por cuenta propia

El general informó además que el Consejo de Ministros “acordó ampliar el ejercicio del trabajo por cuenta propia y su utilización como una alternativa más de empleo de los trabajadores excedentes”.

Indicó que se eliminarán “varias prohibiciones vigentes para el otorgamiento de nuevas licencias y la comercialización de algunas producciones, flexibilizando la contratación de fuerza de trabajo”.

Explicó que en la misma reunión de mediados de julio “se aprobó la aplicación de un régimen tributario para el trabajo por cuenta propia, que responda al nuevo escenario económico y garantice que los incorporados a esta actividad contribuyan a la seguridad social, abonen impuestos sobre los ingresos personales y las ventas; y aquellos que contraten trabajadores paguen el tributo por la utilización de la fuerza de trabajo”.

La Habana sigue sin cumplir sus compromisos de pago a empresas extranjeras

En cuanto a la aguda falta de liquidez de Cuba y a la decisión del régimen de congelar fondos en divisas de empresas extranjeras en la Isla y incumplir pagos, Raúl Castro dijo que “gracias a la confianza y comprensión” de la mayoría de los acreedores del gobierno, se han logrado “algunos avances en el aplazamiento de obligaciones”.

Como en las ocasiones anteriores en las que se ha referido a este tema, aseguró que su gobierno tiene “la más firme voluntad de honrar en los nuevos plazos convenidos” esas obligaciones.

Dijo que “las retenciones de transferencias al exterior a suministradores”, que afectaron de forma importante el abastecimiento del mercado interno, principalmente del mercado en divisas, “son hoy apenas un tercio” de las de hace un año. Agregó que, “como muestra de seguridad en el país, se han incrementado los depósitos extranjeros en los bancos cubanos”.

Amenaza a la disidencia

El general se refirió en su discurso a la excarcelación de 21 presos políticos del grupo de 75 disidentes condenados en la primavera de 2003, de los cuales 20 han viajado a España y uno a Estados Unidos.

Los calificó de “reclusos contrarrevolucionarios” y recordó que formaban parte de los 53 miembros de los 75 que permanecían en prisión. No mencionó su compromiso ante la Iglesia Católica y el gobierno español de excarcelar a todos los integrantes de ese grupo.

Raúl Castro negó que los disidentes estuviesen cumpliendo condena por sus ideas y calificó de “brutales campañas de descrédito contra Cuba” las denuncias internacionales sobre la situación de los presos políticos.

Reiteró el discurso del régimen de que los disidentes encarcelados en 2003 actuaron “al servicio del gobierno de los Estados Unidos y de su política de bloqueo y subversión”.

Asimismo, aprovechó para advertir a la oposición interna: “La Revolución puede ser generosa porque es fuerte, su fuerza radica en el apoyo mayoritario del pueblo que ha sabido resistir tantos años de agresiones y sacrificios, por eso no resulta ocioso reiterar que no habrá impunidad para los enemigos de la Patria, para quienes intenten poner en peligro nuestra independencia”, dijo.

“Nadie se llame a engaño. La defensa de nuestras sagradas conquistas, de nuestras calles y plazas, seguirá siendo el primer deber de los revolucionarios a quienes no podemos privar de ese derecho”, concluyó.

En los días previos a la Asamblea se especuló sobre la posibilidad de que asistiera Fidel Castro, quien en las últimas semanas ha realizado varias apariciones públicas. Sin embargo, este domingo la silla del ex gobernante permaneció vacía, como ha ocurrido en los cuatro últimos años, desde que cedió el poder a su hermano por enfermedad.

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  1. el frances
    3 agosto 2010 en 4:15 pm

    Nada nuevo bajo el sol, cada vez que estan en crisís virulenta hacen lo mismo, ya lo hicieron una vez..No esperen, mientras estos dos bestias viavn ningun cambio a la Democracia en Cuba:hay demasiado que perder para ellos en lo economico y en lo moral se verían ante un tribunal por genocidio contra el pueblo de Cuba..Así de simple.

  1. 2 agosto 2010 en 8:22 am
  2. 4 agosto 2010 en 1:28 am
  3. 5 agosto 2010 en 7:58 am
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