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Sigue la actitud fascistoide en Cuba

21 noviembre 2009

Agencias/Cubanitoweb

Una vez más los blogueros disidentes y contestatarios cubanos son atacados. Esta vez el esposo de Yoanis es blanco de los ataques de turbas, al mejor estilo del Terror de Robespierre, las SA hitlerianas, las Camisas Negras de Mussolini, o más cerca aún, los Círculos Bolivarianos de Chávez. Su delito: retar a un duelo verbal de ideas a uno de los atacantes de Yoani Sánchez hace unos días atrás. La sociedad cubana, ya lo hemos dicho, poco a poco va perdiendo el miedo, la parálisis, el horror de ser aplastado por un régimen abusivo y corrupto, que no muestra el menor recato de cometer cualquier crimen repetidamente solo con mantenerse en el poder.

LIBERTAD!

LIBERTAD!

Octavo Cerco comenta:

 

La calle tomada por cientos, no me lo esperaba en absoluto. Sé que en cualquier instante dejarán de ser personas y se convertirán en máquinas de reprimir. Silvia y yo dentro de un carro filmamos, la dejo con la cámara en algún punto alejado del ojo del huracán y regreso a 23 y G. Estoy muy asustada, Claudio cámara en mano se mezcla con la prensa internacional. Veo a casi todos mis compañeros de la academia –alumnos y profesores. Le doy un beso a Reinaldo, hace un chiste sobre las televisoras, él y yo pero no me puedo reír. Quiero decirle – ¡Mandémonos a correr! Sin embargo me callo, estoy en el mundo irracional, la poca cordura que me queda controla mis impulsos.

A mi derecha hay una pared humana y una mujer gesticula, el horizonte no existe. Lo sé, en instantes nos caen arriba, son como cuatrocientos y estoy aterrorizada. Camino para atrás, no puedo evitarlo. La prensa se concentra alrededor de Reinaldo, el aire ya no es respirable. Una de mis compañeras de clase me dice -vamos para allá, están las cámaras –no vayas, le digo, nos van arrasar. Creo que por segundos corro y llego al Riviera, tengo la cabeza a millón…he huido, qué horror. Vuelvo sobre mis pasos, no puedo ni sacar el móvil, la avalancha me pasa por delante gritando ¡Fidel, Fidel! y se los lleva arrastrados a todos. De pronto tengo unos tipos detrás, uno grita con lascivia -¡Esto está bueno hoy!

El periodista independiente Reinaldo Escobar sufrió un masivo acto de repudio por parte de seguidores del régimen en la céntrica calle habanera de 23 y G. (AFP)

El periodista independiente Reinaldo Escobar sufrió un masivo acto de repudio por parte de seguidores del régimen en la céntrica calle habanera de 23 y G. (AFP)

En una esquina Lía, Vallín e Iván han sobrevivido a La Ola. Ella se aferra a su laptop mientras los otros dos están en una especie de calma reveladora -¡no tienen miedo!- pienso. Más tarde me dijeron que sí estaban asustados, espero algún un día lograr dominarme como ellos.

Lamentablemente ahora mismo no puedo tenerme en el lugar, estoy temblando. Agarro a Lía, paro un taxi y la meto adentro, mando unos twits, le digo al taxista que voy para Nuevo Vedado. Cruza G y le pido que regrese. Doblamos F y le entramos a la Avenida por 21, un Torrente Humano se mueve de izquierda a derecha, jamás he visto cosa más impresionante: hay gritos, piñazos, comparsa, policías, gente histérica, estudiantes y unos cordones de la seguridad del estado que corren haciendo círculos de una lado para otro. El tráfico está desviado por tipos vestidos de civil, un bicicletero delante de nosotros es empujado calle arriba por un seguroso gritón -¡Dale, dale, despeja!

Agentes de la Seguridad del Estado detienen a Reinaldo Escobar. (AP)

Agentes de la Seguridad del Estado detienen a Reinaldo Escobar. (AP)

Llamo a Yoani –esto está fuera de control, voy para allá- estoy convencida de que están ya todos inconscientes y nosotras pasaremos la noche llamando a estaciones y recorriendo hospitales. Imagino a Reinado tirado en la calle y a esos salvajes pasándole por encima. El taxista está anonadado, saca un celular y hace unas fotos.

Cuando llego ya Reinado había llamado, no me lo puedo creer pero me callo. Entra por la puerta y lo constato, que digan lo que quieran: están vivos de milagro. Hoy el gobierno ha puesto intencionalmente las vidas de un grupo de personas en peligro. A partir de este instante hago responsable a los órganos de la seguridad del estado y a Raúl Castro por cualquier cosa que pueda sucederle a los que hoy –después de haber sido arrastrados por una horda, golpeados, interrogados y detenidos- han finalmente llegado a sus casas:*


– Marleny González
– Yoan Hernández
– Yadaimí Domínguez
– Frank Paz
– Wilfredo Vallín
– Eugenio Leal
– Pastor Manuel
– Iván García
– Silvio Benítez
– Jose Alberto Álvarez Bravo
– Lilia Castañer Hernández
– Lianelis Villares

Hoy he sido cobarde y me lo reprocharé siempre, hoy he descubierto EL TERROR.

*Me faltan algunos nombres de personas que o no conozco o no pude ver, prometo actualizar la lista lo más pronto posible.

Nota: Tenemos un video bastante completo de todo lo sucedido, es muy grande y no lo he logrado subir. Mañana lo intentaré de nuevo.

 

Cubaencuentro comenta:

Docenas de simpatizantes del régimen arremetieron a empellones contra el bloguero y periodista Reinaldo Escobar, que esperaba encontrarse con un agente de la Seguridad del Estado para reclamarle por haber atacado a su esposa, la bloguera Yoani Sánchez, reportó AP.

Reinaldo Escobar fue “rescatado” por desconocidos, presumiblemente miembros de la Seguridad del Estado, de una muchedumbre que lo zarandeó, empujó y en medio de la cual recibió golpes en la cabeza, según constató la AP en el lugar.

Escobar, casado con Sánchez, convocó en su blog a una esquina del barrio Vedado de la capital a los presuntos agentes que impidieron participar a su esposa en un actividad pública, el 6 de noviembre, para tener un “duelo verbal” o careo con ellos.

En cuanto llegó al sitio, junto al menos dos personas, Escobar explicó a periodistas que estaba allí pues tenía “voluntad de diálogo”, pero simpatizantes gubernamentales comenzaron a gritar “consignas revolucionarias” y se armó un mitin con empujones.

La esquina en cuestión suele ser escenario habitual de actividades y concentraciones de jóvenes. Casualmente, en esta ocasión, la Unión de Jóvenes Comunistas había organizado una de corte cultural, con venta de libros y conciertos.

“Esta calle es de Fidel (Castro)”, “pin-pon fuera, abajo la gusanera”, “se ve, se siente Raúl (Castro) está presente”, eran lemas que gritaba la muchedumbre.

El periodista, de 62 años, dijo a Reuters que mientras esperaba aparecieron centenares de partidarios del gobierno y comenzaron a gritar “Viva Fidel” y “Viva la revolución”.

“Allí se armó situación bélica en la que empezaron a darnos golpes, a empujarnos”, dijo por teléfono desde su apartamento en La Habana.

Escobar dijo que no resultó lastimado, pero que una turba de varios centenares de personas le tiró de los pelos, le rompió la camisa y le dio golpes con zapatos.

“Después me metieron en un automóvil y me dejaron lejos de allí”, dijo.

Poco después del incidente del viernes, el régimen difundió una nota tomada del sitio web de extrema izquierda laRepublica.es bajo el título: “Jóvenes a ritmo de conga y gritos en favor de la revolución mandan callar al marido de la bloguera”.

El texto enviado por el gobierno, según Reuters, dice que Escobar fue sacado del lugar por agentes de la Seguridad del Estado “para que no sufriera la ira de un pueblo que se ha cansado de tantas provocaciones”.

Según mensajes distribuidos por Yoani Sánchez en Twitter, también fueron golpeados y detenidos brevemente Eugenio Leal y Silvio Benítez.

“¿Hasta cuándo el lenguaje de la fuerza será el que abunde en mi país, el de la intolerancia y el irrespeto a la opinión ajena?”, se preguntó la bloguera en Twitter.

‘Un crimen que prueba otro’

Escobar reparó en su blog que “pocas veces un crimen puede probarse al cometerse otro”.

“A los que pusieron en duda que Yoani Sánchez fue golpeada por los esbirros de la seguridad del estado, a los que les pareció demasiado efectista una filmación donde se le ve andando con muletas y exigían documentos médicos (…), a ellos, a todos los que dudaron, les pregunto si ya vieron las imágenes donde un cardumen de seres vivos vociferaba, golpeaba y escupía a un hombre que (…) que solo pretendió obtener una respuesta”, escribió el periodista.

Según dijo, tuvo una “doble suerte”, por la presencia de la prensa extranjera “filmándolo todo” y porque sufrió menos la golpiza: “una inesperada coraza de amigos” la recibió por él, en referencia al bloguero Eugenio Leal, el opositor Silvio Benítez, el pastor Manuel Morejón y la Dama de Blanco Mercedes Fresneda.

“¿Exigirán ahora certificados médicos?”, se preguntó.

Escobar apuntó que el agente Rodney, a quien había citado para el “duelo verbal”, “perdió por no presentación, pero eso es ahora historia pasada. Perdió la Nación que se desacredita ante los ojos del mundo, y lo peor, perdió el pueblo, mi pobre pueblo, sobre el que quieren hacer caer la carga de fanatismo que ellos mismos alimentaron”.

 

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  1. el frances
    22 noviembre 2009 en 6:08 am

    Triste la realidad de los cubanos….Dios nos ayude y podamos salir de tanto oprobio a la dignidad humana.

  2. 22 noviembre 2009 en 7:51 pm

    LA CITA INTRANSITABLE

    Hacer alto a su muerte es imposible,
    cuando esa turba se muestra intransitable:
    ¿País prestado a bullicio tan amable,
    merece juventud impredecible?

    El miedo no es su karma, ni la audible
    hambruna ante principios denostables:
    La ira confundida entre los cables
    se enreda con la náusea más temible.

    Adónde van las huestes carcomidas,
    sino a negarse al fin que son hermanos,
    descifrando el desmán de ese hortelano,

    que come y asegura, en su mordida,
    dar al mundo otra prueba del desgano
    que ha prendido en su turba de cubanos.

    Que ha prendido en su turba de cubanos,
    diezmada sólo por la incompetencia
    de ideales, que aseguran su impotencia,
    ante el muro senil de tantas manos,

    empuñadas por seres tan ufanos,
    como si semejante disidencia
    atentara feroz con su decencia,
    pronto en tela de juicio: Mito insano

    que el hortelano impide remover,
    con una libertad a medio hacer,
    aturdida y cegada por su “gloria”,

    pero esta cita deshecha, sin memoria,
    podría reescribirse cual historia
    de un pueblo que está a punto de aprender.

    De un pueblo que está a punto de aprender
    que la conciencia no es objeto de discordia,
    cuando un gobierno asume la concordia
    como un juego de bandos, a saber

    con ese Arma-Ge-Dos, que al someter,
    a unos contra otros ceremonia
    conducta tan brutal, que testimonia
    hasta cuánta infamia puede haber

    en estas situaciones perentorias,
    en que son condenados por escorias
    aquellos que maldicen el poder

    de un hortelano que niega hasta el comer
    a sus hijos, cual Cronos furibundo,
    lanzado de por muerte al inframundo.

    JOSÁN CABALLERO
    20 de noviembre del 2009.

  1. 21 noviembre 2009 en 8:43 am
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