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Concierto para olvidar u ocultar

7 septiembre 2009

Resistenciacuba/Cubanitoweb

Pregunta: ¿por qué la dictadura invita a Juanes a dar un concierto en Cuba?

Primeramente, lo que salta a la vista es la evidencia: si lo hace es por que puede hacerlo. Pinochet no hubiera invitado nunca a ningún artista a un concierto en Chile durante su dictadura porque no hubiera ido nadie. La dictadura castrista invita porque sabe que irán.
Lo interesante con este concierto es que ya responde a algo bastante curioso. Responde a la imagen que vehicula el régimen totalitario castrista, al imaginario que suscita, a toda su simbología. Responde a la representación que de este régimen se hacen algunas personas, y en particular esa franja de la cultura que va del artista plástico al escritor, pasando por el poeta y el músico. Un paréntesis: podemos notar que los filósofos importantes del siglo nunca cayeron en estas falsas representaciones, en estas mitologías y mitos fabricados por el castrismo. El único fue Sartre, en los primeros meses de la supuesta revolución, y sabemos que pocos años después Simone de Beauvoir respondía diciendo que no quería saber nada de ese régimen que había frustrado y desviado una revolución, para ellos pura en sus origines. El caso Padilla los alejó definitivamente del castrismo.

Otros agentes de la cultura, europea principalmente, hacían un viaje a Cuba durante los años 60, 70 y 80 con un romántico entusiasmo que transportaba a algunos hasta las lagrimas. El concierto de Juanes revela que perduran imperturbables los mismos mitos y falsificaciones, cuando ya es sabido y sobradamente que el castrismo es un totalitarismo de la misma índole que el nazismo o el estalinismo. Hay que notar que el viaje de André Gide en la URSS y su libro de denuncias sobre el régimen soviético y su ideología es de 1936, y que en 1975 todavía se alababa al estalinismo, aun así conocidos los testimonios de sus crímenes y de su terror. Podemos verificar con este concierto que todavía siguen algunos tapándose los ojos, encubriendo el pensamiento y enmascarando celosamente la verdad. Por falta de conocimientos, y sobre todo por ceguera voluntaria, por no querer ver la realidad enfrente.

El régimen castrista ha contado desde sus primeras horas con esta falsificación de su verdadera historia, orquestada a partir de canales de propaganda malignamente organizados y subsidiados. Los agentes de la cultura fueron los principales propagandistas de esta falsificación general supuestamente “revolucionaria”. La orquestación de este concierto de Juanes por la dictadura continúa esta labor de zapa y de manipulación que podemos situar en la guerra sicológico-cultural que la tiranía castrista llama “batalla de ideas”.
Por una parte, la dictadura invita a Juanes a hacer una fiesta en La Habana porque sabe que aceptará la invitación, y porque sabe que no le va a costar un céntimo. Por otra parte, si Juanes y sus amigos van a Cuba es porque imaginan y piensan, conscientemente o inconscientemente, que en la isla no hay dictadura, ni totalitarismo y que a fin de cuentas el régimen de La Habana es simpático y amable. Para estos cantantes, como para algunas personas, la dictadura no ha alcanzado el nivel lo suficientemente criminal ni dictatorial como para abstenerse de aceptar la invitación. Para estos cantantes, el régimen cubano merece respeto y admiración, aunque tan solo sea por la educación y la salud tan maravillosa que ha propiciado a los cubanos.


Juanes y sus acompañantes no son en absoluto socialistas, ni simpatizantes del régimen, y se consideran apolíticos. Por lo tanto, a los cantantes de este concierto no se les puede acusar de complicidad con el régimen. En todo caso seria una complicidad involuntaria, una colaboración de engañados, de personas que no han sabido analizar y pensar detenidamente la realidad de Cuba. No supieron evitar los mecanismos de obturación que impiden ver esa realidad. Sin caer en el insulto barato, pero en la triste objetividad, podemos decir que este concierto es el estereotipo perfecto de los tontos útiles. Basta con ver la satisfacción de los castristas Silvio Rodriguez y Amaury, sus caras de alegría envolviendo de sus brazos al pobre Juanes, para comprenderlo. Estos tontos útiles son una bendición de Dios para – en las condiciones de miseria y de represión que en este instante vive la isla- ocultarlas.
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Pero hay una diferencia, comparando este concierto con aquellos años pasados de reclutamiento de voluntarios para la propagación del socialismo mesiánico “revolucionario”. Hoy en día, no se trata de reclutar a agentes de propaganda, sabido es que el comunismo y el socialismo y todos los extremos izquierdistas condujeron invariablemente al crimen y al terror. Juanes no es un adepto del socialismo, es un músico de la industria de la música. Ya no es época de reclutas militantes y guerrilleros, pero de adormecedores. No se trata de levantar a las masas y a sus intelo-artistas para la llegada definitiva del alba de la Humanidad y de su esplendor comunista, pero sencillamente de atraer individuos y mensajes capaces de adormecer. Debemos notar inmediatamente que esto se practica en las democracias, como España o Estados Unidos.
La industria de la diversión, del entairtenement, la sociedad del espectáculo necesita imperativamente que las individualidades duerman, también que compren. Ya se había trabajado incansablemente para la separación de todos, esta separación conseguida se trata de que separados duerman. Y, en efecto, duermen, ya que es casi imposible hoy día sacar a alguien del letargo y de la pasividad en que está sumergido. Una letargia, una anestesia que han cubierto todas las sociedades. Épocas benditas para los aspirantes a cualquier dominación liberticida.

El concierto de Juanes es un paradigma, por no decir un modelo, de los tiempos. Está concebido por la dictadura castrista para que el pueblo de Cuba tome su somnífero antes de las olas de hambruna y los desastres ciclónicos que no dejaran de acontecer. Este concierto sirve para que el pueblo cubano olvide su hambre, para que olvide su esclavitud, para que olvide la represión, para que olvide manifestarse y protestar. Un buen calmante y soporífico.

A esta ocultación de la realidad y a la anestesia generada por concierto interpuesto, la dictadura suma además la espectacular mediatización. Esto contribuye a hacer de la dictadura en el exterior un régimen cualquiera. Un sistema político totalitario se escurre así en la más completa banalidad, futilidad, olvidándonos de su verdadera naturaleza, con un concierto destinado a ocultar esa verdad totalitaria bajo canciones dulces y luces de colores, bajo el sonido de un espectáculo corriente y cualquiera en cualquier parte del mundo. Olvidándonos de que Cuba no es un país cualquiera.

La dictadura organiza una autentica campaña de ocultación. Y es precisamente esto lo novedoso. El cambio operado por el régimen castrista desde la llegada al poder de Raúl Castro se sitúa quizás en esta zona: ocultación. Las marchas combatientes contra el Imperio de Bush se remplazan por las fiestas musicales. Ahora los castristas ya no se muestran y demuestran, se esconden y ocultan.

La época gloriosa de las conquistas de las almas y de los cuerpos ha terminado porque fracasado, ahora se trata para la dictadura de mantener un bloqueo total sobre la verdad del régimen, sobre su verdadera naturaleza. Esto no quiere decir que antes no ocultaban o que no fabricaban operaciones tapaderas. Siempre lo hicieron. Pero la diferencia hoy día reside en el cambio ideológico de los tiempos: ya nadie cree en las ideologías comunistas, marxistas-leninistas y demás maoístas, luego se ha vuelto indispensable de darle al fracasado y derrotado proyecto “revolucionario”, un nuevo giro.
En el pasado se trataba de expandir la verdad ultima del socialismo mesiánico revolucionario, hoy se trata de ocultar por todos los medios esa mentira.
El trabajo de la dictadura castrista ya no es aquel del enfrentamiento armado, de la violencia verbal y de los ataques indiscriminados contra sus enemigos. Hoy esos enemigos hay que seducirlos, el esfuerzo principal se concentra hoy en esa seducción. La fuerza bruta y brutal desaparece ante la seducción y la atracción. Tanto más fácil cuando los seducidos tontos útiles son apolíticos, o mejor dicho ignorantes de la política y de lo político como el panorama actual lo demuestra.

Jamás en 1970 ni Silvio ni Amaury hubieran invitado a los Beatles en Cuba, considerados precisamente enemigos mortales, pero hoy se invita a Juanes. Se puede hacer, porque Juanes no representa nada en términos de subversión y de posible politización. Juanes es un cantante de la industria musical y sus canciones no son en nada lo que fueron las canciones de los Beatles, subversión, contestación, etc. Juanes es desde este punto focal totalmente neutral, es decir inofensivo. Juanes es un producto de la industria del entairtenement que sirve a soporificar en el mundo imperialista, ¿porque entonces no puede soporificar en el mundo antiimperialista? Claro que puede. Los Beatles no adormecían, en ningún campo, al contrario, despertaban, y despertaron. Los Beatles representaban una forma de cultura contestataria, era eso lo peligroso; Juanes representa únicamente la industria del disco. Por lo tanto, su llegada a Cuba no manifiesta ningún peligro para la dictadura, ninguna forma de contestación, ninguna subversión ni tan siquiera la más minima posibilidad critica.

Nos queda por hacer hincapié en otro aspecto del asunto, o del negocio.
La dictadura orquesta, maneja y manipula, utiliza, instrumentaliza y lava cerebros, pero sabemos que todo poder, inevitablemente, tiene enfrente a un contrapoder. No existe ningún poder centralizado, omnipotente, que reine sobre todas las cosas sin posibilidad alguna de escapatoria. El poder existe en relación siempre con otro poder: el poder genera y construye su contrapoder. Todos tenemos un poder.
Por esta razón, mismo si los cálculos de la dictadura castrista han sido bien medidos, mismo si su instrumentalización ha sido bien calibrada, siempre queda la posibilidad de hacer uso de nuestro poder, de nuestro espíritu libre. Al poder del régimen castrista le podemos enfrentar otro poder, el nuestro, el de las organizaciones disidentes, el de todos. Esto significa que se le escapan muchas cosas de las manos a la dictadura.

Ya se ha dicho varias veces que los Beatles y todos aquellos grupos rocks contribuyeron tanto o más que cualquier institución occidental al fin del régimen soviético. En 1968, cuando en Cuba tener el pelo largo y oír canciones de estos grupos “decadentes occidentales” era un delito pasible de la cárcel, Paul McCartney escribía una canción titulada “Back to USSR”. Esta canción es una parodia de “Back in the USA” cantada en 1959 por Chuck Berry y especie de himno a la gloria americana. La canción de los Beatles cuenta la historia de un hombre que vuelve a la URSS en un avión proveniente de… Miami Beach…ironía de las cosas. Esta canción de los Beatles les trajo algunas molestias con personajes que les acusaron de ser comunistas o filocomunistas. Paul McCartney dijo en 1984 que había compuesto “Back to USSR” para las personas que en URSS los querían, aunque sus jefes del Kremlin no los quisieran. Y era cierto que en la Rusia sovietizada muchos querían a los Beatles y los escuchaban escondidos.

También en Cuba muchos quieren a Juanes. Y hasta la dictadura lo quiere. Pero mismo si la dictadura utiliza e instrumentaliza a este concierto para sus fines propios y las ventajas que le produce, mismo si intenta seducir e hipnotizar el cantante, también se le escapa de las manos la posibilidad de que ese concierto extienda aun más la resistencia del pueblo cubano contra la dictadura. Aunque solo sea por la comparación de tanta felicidad en el instante del concierto, y tanta tristeza, miseria y desolación al otro día por la mañana. Esos jóvenes al levantarse se darán cuenta con mayor intensidad de lo que tienen los jóvenes de los países imperialistas y de lo que ellos están radicalmente privados. O sea, la dictadura y sus representantes pueden rodear Juanes con sus brazos tentaculares y manipuladores, pero un poder no puede nunca destruir esos otros contrapoderes que lo rodean. Por muy reprimidos que estén.

Esto significa que los cálculos de la dictadura se pueden volver en contra de ella. Por estas razones, y algunas más, oponerse a que este concierto tenga lugar en Cuba es ridículo, contraproducente y hasta irracional.

Milan Kundera, en La insoportable levedad del ser (1984), escribía lo siguiente:
“Los que piensan que los regimenes comunistas de Europa central son exclusivamente la creación de criminales dejan en la sombra una verdad fundamental: los regimenes criminales no fueron formados por criminales, sino por entusiastas convencidos de haber descubierto la única vía del paraíso. Y defendían valientemente esta vía, ejecutando para ello muchas personas. Más tarde, se hizo claro como el día que el paraíso no existía y por lo tanto que los entusiastas eran asesinos.”

Juanes y sus acompañantes van a dar un concierto invitados por asesinos. Esto lo podemos y debemos denunciar sin descanso. No debemos dejarnos intimidar por los representantes de los asesinos, Silvio Rodríguez y Amaury, o por cantantes invitados por asesinos, que nos piden todos callarnos y agacharnos.

Podemos luchar contra las manipulaciones, las instrumentalizaciones propagandísticas del régimen, contra sus seducciones tentaculares, siempre y cuando no olvidemos quienes son los responsables, quienes son los asesinos. Siempre que recordemos el poder que tenemos cada uno de nosotros para defender la libertad.

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  1. Luis F Cainas
    7 septiembre 2009 en 7:30 pm

    Juanes es un descarado, esta chantajeado por la seguridad cubana al igual que Gabo.CUBA SERA LIBRE y PRONTO.ASESINOS, COBARDES.

  2. 9 septiembre 2009 en 2:43 pm

    Durante Pinochet…Cubanito, Camilo Sexto fue a Chile y se gano el repudio de toda la izquierda chilena, le dijeron que como cantaría en un país que no era democrático, sin embargo, ahora la izquierda apoya el concierto de Juanes en Cuba que para ellos es un país democrático…Los fusilados, los ahogados en El Estrecho de la Florida, los presos políticos,y el dolor de cientos de cubanos regados por todo el planeta es “democrático” Osease si el crimen es cometido por una dictadura de izquierda, no cuenta, no es crimen. Algún día Cuba será libre y cantaremos todos por la verdadera paz de nuestro país que implica ante todo que lleguemos a la libertad y a la paz que emana no del hombre sino de Dios.

    • cubanitoweb
      9 septiembre 2009 en 6:25 pm

      Así será Dios mediante…..

  1. 7 septiembre 2009 en 9:09 am
  2. 10 septiembre 2009 en 9:45 pm
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