Inicio > Temas sobre Cuba > Leche, agua y sombra

Leche, agua y sombra

27 julio 2009

Tomado de Generación Y/Cubanitoweb

A propósito de un aniversario (¿?) más del asalto al Moncada, raúl castro solo repite lo mismo, ya no hay entusiasmo, ya no creen, es el patetiquismo de los estertores de una dictadura absurda y dinosáurica que solo surfea en el tiempo, ya lentamente, hacia su final. El himno deel 26 de julio suena cada vez más a disco rayado, a lo que pudo ser y no fué, suena a oprobio, corrupción y supresión de libertades.Como en una película de Stanley Kubrick,  sombras y contraluz es lo que va quedando.

—————————————————————————————————————————————————————

Los nuevos títeres

Los nuevos títeres

Las palabras de Raúl Castro el 26 de julio de 2007 fueron bautizadas por la población como el discurso de “la leche”, por su llamado a elevar la producción láctea. En aquel otro -que hizo un año después- voló más bajo y sólo prometió la solución de los problemas del agua en la provincia de Santiago de Cuba. Todo parece indicar que su alocución de este domingo será recordada por la frase inicial “estoy seguro de que ninguno de ustedes me puede ver, verán si acaso una sombra; ese soy yo”.

El General no hizo ningún anuncio extraordinario, ni aludió al ramo de olivo que una vez dijo estar dispuesto a extender a la administración norteamericana. Tampoco detalló proyectos de futuro, ni medidas para salir de la crisis, mucho menos confirmó la celebración o no del sexto congreso del Partido Comunista. Apenas se limitó a informar sobre próximas reuniones de los órganos de gobierno, donde –parece ser- se tomaran algunas decisiones. El sol holguinero encontró una plaza llena de pullovers blancos y rojos, presidida por un anciano orador sin mucho que decir. Los aplausos sonaban ausentes de entusiasmo y a través de la pantalla de mi televisor noté el deseo compartido de terminar, cuanto antes, con la formalidad de la celebración.

Al regresar a casa, los miles de presentes en este acto habrán tenido muy poco que contar, como no fuera la travesura del contraluz, que hizo verse en penumbras a alguien que nunca ha brillado con destellos propios. Este ha sido el discurso de la “sombra”, porque la claridad es algo que no pueden domesticar los autoritarios y que poco caso le hace a los uniformes militares. Tiene razón Raúl Castro: ya no podemos verlo, pues el crepúsculo que él representa carece –desde hace mucho tiempo- de cualquier tipo de luminosidad.

Anuncios
  1. leonardo
    8 agosto 2009 en 9:33 pm

    Para Yoanis:Gracias por decir tanto en tan pocas palabras eres un orgullo para todos los cubanos

  1. 27 julio 2009 en 8:27 am
Los comentarios están cerrados.
A %d blogueros les gusta esto: