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Zelaya arrastraba a Honduras al Chavismo

2 julio 2009

Carlos Alberto Montaner/Cubanitoweb

El Robournó

El Robournó

Estados Unidos, la OEA, la Unión Europea, Chávez, Fidel Castro, sobre todo Chávez y Fidel Castro, quieren la restitución inmediata de Manuel Zelaya en la Presidencia de Honduras.

El Congreso, casi por unanimidad, apoyado por la Corte Suprema, lo había destituido por violar la ley y desconocer las sentencias del Tribunal Electoral. Pero ésa era la excusa técnica.

La verdad profunda resulta mucho más dramática: Zelaya, obcecado y temerario, decidido a hacerse reelegir a cualquier costo, se proponía arrastrar al país en la dirección del chavismo, algo que en Honduras hubiera sido el comienzo de un inmenso calvario económico y social.
Inmediatamente, los parlamentarios eligieron como sustituto a Roberto Micheletti, un miembro del mismo partido de Zelaya, hasta hace unas horas presidente del cuerpo legislativo. Parece que la mayoría de los hondureños, incluidas las iglesias cristianas, apoyan la medida.

Desde el punto de vista formal no hay nada sorprendente en la manera en que Zelaya ha sido destituido. Los diputados, de acuerdo con las Fuerzas Armadas, tras recibir una forzada carta de renuncia, sustituyeron al boliviano Gonzalo Sánchez de Losada, 2003, a los ecuatorianos Abdalá Bucaram, 1997, Jamil Mahuad, 2000 y Lucio Gutiérrez, 2005, y al guatemalteco Jorge Serrano, 1993. En esos casos, sin embargo, la comunidad internacional apenas les prestó atención a estos incidentes.

Eran querellas políticas que se transformaban en choques entre los poderes públicos, resueltos por medio de una salida constitucional que salvaba la legalidad vigente. Técnicamente no eran golpes de Estado, sino formas extremas de mantener algún vestigio de legalidad. En esta oportunidad, sin embargo, pese al enorme apoyo interno que parece tener la remoción de Zelaya, la reacción internacional ha sido diferente.


¿Por qué? Fundamentalmente, porque el Presidente depuesto, en los últimos años, se había afiliado tímidamente, aunque sólo fuera en un plano retórico, al llamado “socialismo del siglo XXI”, una aguerrida familia ideológica poseedora de una gran caja de resonancia, dirigida por Hugo Chávez, quien en 1992 fue autor de uno de los golpes militares más cruentos de la historia de América Latina. Pero ayer, invocando la democracia, no demoró en advertir que derrocaría a cualquier Presidente que sustituyera a su amigo Zelaya.

Contra el caudillismo
Lo que vemos en Honduras no es un choque entre militares y civiles, ni entre golpistas y funcionarios inocentes, y tampoco un regreso al pasado lamentable de los Gobiernos militares. Estamos en presencia de un conflicto entre dos formas de entender la función del Estado y el rol de los líderes políticos.

El chavismo, incipiente papel que irresponsablemente Zelaya encarnaba en Honduras, es una variante del colectivismo estatista, corriente política que liquida la separación de poderes propia de las repúblicas, entroniza el caudillismo, acaba con la alternancia en el Gobierno y adopta posiciones antioccidentales expresadas en peligrosas alianzas con países como Irán y Corea del Norte.

¿Podrá estabilizarse el nuevo gobierno de Roberto Micheletti? Todo dependerá de la firmeza con que se mantenga la alianza entre los dos grandes partidos políticos, el Ejército y las otras instituciones del Estado.

También es posible que Washington intente forjar un compromiso entre Zelaya y sus adversarios, por el que el Presidente destituido regresa al país, pero renunciando a cambiar la Constitución o a tomar represalias, y sólo con el objeto de llegar a las elecciones de noviembre.
En todo caso, hay que hilar muy fino porque cualquier error puede desembocar en un baño de sangre o en el inicio de un largo período de inestabilidad y agonía.

Tomado del Diario La Prensa de Honduras

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  1. Patricio Bañados
    3 julio 2009 en 2:05 pm

    Ah, ya entendí.

    O sea que democracia consiste en que el pueblo elija lo que quiera siempre y cuando sea de derechas.

    Si elije izquierdas, el pueblo se ha equivocado y se abre paso la acción correctora de las elites iluminadas, del brazo del ejército, claro está.

    La verdad, maravilloso.

    Que enorme satisfacción sería ver entrar a sangre y fuego al ejército Venezolano en Honduras a reponer a su legítimo presidente en el poder. Aunque creo que no va a hacer falta porque están rodeados y van a tener que rendirse mas temprano que tarde. Ni a EEUU tienen a favor ya.

    Y no se confundan. Fidel estuvo rodeado durante muchos años en un paisito casi tan insignificante como Honduras, no lo asistía la fuerza, pero al menos lo asistía la razón. ¿Que apoyo internacional puede cosechar un grupejo de gorilas reaccionarios obstinados en una epopeya absurda?. Epopeya que no tiene ni un lejano aroma a reivindicación popular sinó que se muestra abiertamente como una acción mezquina de las elites.

    • cubanitoweb
      3 julio 2009 en 4:08 pm

      Se nota que lo entendió MUY BIEN. No emborrono cuartillas para contestar bodrios, salidos de mentes calientes, febriles y además neófitas de las realidades de los pueblos. El que no debe confundirse es usted, ah, perdón desconfurdirse, la locura egregia definitivamente se contagia.

    • 7 julio 2009 en 8:59 pm

      Patricio…Fidel, no estuvo solo, fue a buscar ayuda de los rusos…a cambio?…pues instalo 460 rampas de lanzamientos de misiles nucleares…60 o 64 con las ojivas dispuestas…yo era un niño….estaban en la Plaza de la Revolución pues en esa época pensábamos, al menos mi familia, era el Salvador, y nos dijo….clara y textualmente: que en Cuba no habían misiles nucleares. osease, estuvimos a punto de desaparecer de la faz del planeta cuanto guayaba y camaleon nace en Cuba, incluyendo a los seres pensantes, y dijo: no hay…vete a la mierda a hacernos historias de ciencia ficción que nosotros estamos quemaos de Fidelismo… traduzco: mentiras y el resto.

  1. 2 julio 2009 en 5:52 pm
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