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Sigue la diatriba en Cuba, saturno devora a sus hijos

6 marzo 2009

ND/Cubaencuentro/Cubanitoweb

Por un lado se habla de que han sido detenidos Lage y Pérez Roque y por otro se muestra la guerra instestina por el poder en Cuba, donde los talibanes logran mantener a los “dinosaurios” en lo alto del podio.  Algo así sucedió en la Unión Soviética de Stalin, en la Alemania de Hitler y en la Roma de César…lo cierto es que las nuevas generaciones ven una vez más como se esfuman esos deseos de cambio al mantener los Castro todo bajo su égida.

En horas de la tarde de hoy, desde la Habana y de forma exclusiva nos aseguraron que el ex canciller Felipe Pérez Roque y el ex secretario del Consejo de Ministros, Carlos Lage Dávila, fueron privados de libertad y señalados de presunta traición a la patria, por realizar actos no autorizados. Es posible que también este detenido el vicepresidente del Consejo de Ministros Otto Rivero. 
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Ambos ex funcionarios de altísima confianza, estaban siendo investigados desde hace varios meses por el G-2. 

Los pasos del ex canciller de Cuba, Pérez Roque, eran vigilados muy de cerca por los agentes de seguridad, durante todos los viajes oficiales al exterior. 

Represalias contra los ex funcionarios 
Estos funcionarios recién destituidos de cargos del más alto rango en el Consejo de Gobierno y de Estado, reconocidos internacionalmente, están detenidos, aislados, interrogados, y fueron obligados a firmar una serie de documentos, entre éstos sus respectivas cartas de renuncia (de idéntico contenido) que se las pusieron en la mesa para que las suscribieran inmediatamente. También, desde ese momento están excluidos de toda posición directiva y de autoridad en el partido comunista. 

Causas 
Por intentar abrir una brecha generacional, aprovechando la cuota de poder que ya tenían en el partido comunista cubano y la facilidad que le permitían sus cargos oficiales para moverse dentro del mundo político a nivel mundial y dado la circunstancia de que los hermanos Castro ya son ancianos, tenían aspiraciones para ser los próximos a controlar el Consejo de Estado y de Gobierno. 

Traición 
Se pudo conocer que uno de los embajadores cubanos fue quién suministró la información a los hermanos Castro, sobre los presuntos coqueteos del ex canciller Pérez Roque, y otros funcionarios que lo apoyaban, con alguna de las potencias mundiales. 

EE UU 
Presuntamente, uno de los coqueteos políticos, se inició con los colaboradores de Barack Obama cuando éste era candidato a la presidencia de los Estados Unidos, en el entendido de que éste era – como en efecto lo fue – la opción victoriosa en esa nación. Los interlocutores cubanos percibieron en Obama a un líder con una visión distinta a la de sus antecesores, especialmente a la de Bush, vieron a una figura progresista y con un perfil distinto en materia de derechos humanos y la trayectoria del ahora presidente de los Estados Unidos en cuanto a la lucha por la emancipación definitiva de los ciudadanos que han sufrido discriminación en su país. 

Estas discusiones entre cubanos y Obama se iniciaron presuntamente cuando él aún estaba en precampaña por la candidatura demócrata compitiendo con Hillary Clinton, las cuales se profundizaron cuando él la derrotó para enfrentar luego al republicano John McCain. Uno de los elementos con más peso en su campaña y en materia de derechos humanos que utilizó fue lo referente al cierre de la prisión instalada precisamente en suelo cubano, Guantánamo, y después de un año la devolución del espacio donde funciona la base naval estadounidense. Promesa que inició como una prioridad y lo cumplió mediante decreto el primer día de su gobierno. 

Otro elemento del cual hablaron los contactos cubanos con Obama en plena campaña presidencial y el cual ya ha arrojado resultados, es darle flexibilidad al envío de dólares a Cuba por parte de familiares residenciados en su mayoría en Miami y Nueva York. 

El ex canciller tenía cifradas sus esperanzas en que durante la gestión de Obama se levantara el bloqueo de casi cincuenta años, con el cual EE.UU. mantiene una sanción permanente a Cuba. Y a su vez el actual presidente Obama, un hombre de 46 años, pensaba que en un futuro no muy lejano, podría negociar con la generación contemporánea, con una visión menos radical de la Revolución cubana del siglo XXI, para una pronta apertura en beneficio de la población cubana. En este sentido, cabe recordar que siempre, durante casi medio siglo, Fidel Castro ha responsabilizado directa y exclusivamente a los Estados Unidos, por su bloqueo económico, el cual ha causado daños a la economía y al desarrollo cubano. 

Recuento de los hechos recientes 
Vale recordar que tan pronto se produjeron los cambios en el gabinete cubano y surgieron reacciones de la opinión pública internacional, el ex presidente Fidel Castro reveló que fue “consultado” sobre la reestructuración del gobierno anunciada el pasado lunes 2 de marzo, y consideró que dos de los sustituidos habían creado “ilusiones” en “el enemigo externo”. Castro estimó de “ambiciosos” a dos destituidos que no mencionó por sus nombres. 

Asimismo, insinuó que su silencio los acusa al señala que “Ninguno de los dos mencionados por los cables como más afectados, pronunció una palabra para expresar inconformidad alguna. No era en absoluto ausencia de valor personal, la razón era otra”. 

“La miel del poder por el cual no conocieron sacrificio alguno, despertó en ellos ambiciones que los condujeron a un papel indigno. El enemigo externo se llenó de ilusiones con ellos”, agregó Fidel Castro. 

En esa fecha el Consejo de Estado de Cuba, cuyo presidente es Raúl Castro, sustituyó a casi una decena de ministros y otros funcionarios, siendo esto una forma que emplearon para distraer la atención mundial. 

Anexo: Lo que sigue a continuación fue tomado de varios medios latinoamericanos que han escrito sobre el tema cubano: 

Tres de los altos funcionarios destituidos hoy tienen en común haber saltado de las dirigencias juveniles al primer círculo de poder, de la mano de Fidel Castro. 

Carlos Lage Dávila, el más experimentado de los tres, era un médico pediatra y tenía apenas 39 años cuando en 1990 llegó a la Secretaría del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, que devino cuarto de situaciones de la política económica. Apenas había caído el Muro de Berlín, se perfilaba el derrumbe soviético y Cuba estaba al borde de su mayor crisis en la historia reciente. 

Al ser nombrado canciller hace una década, el ingeniero electrónico Felipe Pérez Roque se convirtió en el ministro más joven del gobierno cubano y en el primer funcionario de ese nivel que nació después del triunfo de la revolución de 1959. 

El economista Otto Rivero dejó la dirigencia de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) en 2004, cuando tenía 36 años, para protagonizar un ascenso sin precedente a la vicepresidencia del Consejo de Ministros y ocuparse ahí de un programa de obras sociales, que también en forma desacostumbrada se volvió una institución en sí misma. 

Mientras no haya precisiones, los tres mantienen sus asientos en otras instancias de poder: Lage, como vicepresidente del Consejo de Estado y miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba (PCC); Pérez Roque y Rivero, como integrantes del Comité Central partidario y el excanciller, además, como integrante del Consejo de Estado. 

La presencia simultánea de Lage en el Consejo de Estado, el Buró Político y el Consejo de Ministros, unida a su experiencia durante la crisis de los 90, lo ubicaban dentro de los civiles como un primus inter pares en la dirigencia cubana. 

Llegó al poderoso Buró Político en 1991. Reconocido por su austeridad y su capacidad de trabajo, fue uno de los dirigentes que iba en bicicleta a la oficina, en el arranque de la crisis de la década pasada. 

Tripuló la estrategia de sobrevivencia en los 90 (turismo, inversión extranjera, libre cambio de moneda, descentralización, mecanismos de mercado, microempresa privada). Tras la reanimación, al cambio de siglo, se mantuvo al frente, primero moderando más aún la apertura y luego, en el periodo 2004-2006, operando en reversa, ahora hacia la inversión selectiva, el control parcial de cambios, la revaluación de la moneda local convertible y el retorno a la centralización. 

En casi dos décadas fue el ejecutor de decisiones estratégicas en la economía cubana, lo mismo en los momentos más críticos como en el derrumbe de la década pasada y la sequía de principios de la actual, que en las negociaciones que trajeron capital fresco, la alianza con Venezuela o la reconversión de la industria energética. 

Fue líder en las escuelas por las que pasó desde la secundaria, y llegó a la presidencia de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), una posición que ha representado durante décadas un paso decisivo en el ascenso político en la isla. Diputado desde 1976, viajó en los 80 a Etiopía como jefe del equipo médico que asistió a las tropas cubanas desplegadas en ese país. A su regreso estudió en la escuela del PCC y en el periodo 1982-86 encabezó la UJC. 

A los 35 años, en 1986, fue llamado por Fidel Castro a integrar el minigabinete presidencial, conocido como Equipo de Coordinación y Apoyo del Comandante en Jefe, en el que conoció los pormenores de la gestión de gobierno y de la economía. Al mismo tiempo ingresó al Consejo de Estado, del cual fue elegido como uno de sus vicepresidentes en 1993. 

Desde 2001, cuando Fidel Castro empezó a reducir sus viajes al extranjero, Lage se convirtió en el líder cubano de mayor presencia en cumbres de jefes de Estado y otros compromisos presidenciales de alto nivel. 

De estos tres ex funcionarios, Pérez Roque era el más explícitamente reconocido como hombre de Fidel. Su designación como ministro de Relaciones Exteriores, el 27 de mayo de 1999, fue explicada así: Está familiarizado como pocos con las ideas y el pensamiento de Fidel. Es conocido por todos los líderes y cuadros del país. A juicio del compañero Fidel, por la experiencia y los conocimientos que ha acumulado, su madurez, su integridad personal, su carácter, hábitos de estudio y análisis, búsqueda constante y procesamiento de la información requerida ante cada problema y su capacidad de elaborar y exponer criterios propios, a pesar de su edad, 34 años, es el cuadro idóneo para desempeñar esa tarea. 

Con 21 años ya era diputado, siendo aún líder estudiantil. Encabezó la FEU, estuvo en la dirigencia de la UJC, llegó al Equipo de Coordinación y Apoyo en los 90 y se convirtió en el secretario particular de Fidel, para ingresar después al Comité Central y al Consejo de Estado. 

Pérez Roque ejecutó la política exterior con un perfil beligerante, en una época en la que el gobierno llegó a tener varios frentes de conflicto a la vez, mayormente marcada por el choque con la administración de George W. Bush. 

Con el nombramiento de Otto Rivero como subjefe del gobierno para la atención a las inversiones de la Batalla de Ideas y otras tareas de la revolución, Fidel Castro elevó al rango de institución a esa campaña que cumplía objetivos de política social y de propaganda. 

Rivero había sido el primer secretario de la UJC desde 1997 y su ascenso directo a vicepresidente del gobierno no tenía precedente en las promociones de ex dirigentes juveniles. Otros líderes de la rama juvenil del PCC ocuparon altos cargos tras dejar la agrupación, pero sólo Lage llegó a la primera línea y no lo hizo directamente. 

Ya desde la UJC Rivero dirigía proyectos de la Batalla de Ideas, como reparación de escuelas y clínicas; asistencia a sectores marginados; sondeos de opinión, formación de trabajadores sociales para ejecutar esos planes y cursos para habilitar a egresados de bachillerato como maestros de primaria y secundaria, entre otros programas.

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El truene de un segmento de talibanes gubernamentales y su sustitución por militares y burócratas emergentes, indica —sin especulaciones desiderativas— la búsqueda de un equipo de gobierno más dócil y menos comprometido con el pasado más reciente.

La evidente concentración de poder, paradójicamente, es signo de que puede suceder cualquier cosa. Ningún cuadro se opondrá. Unos, por su condición de militares, se cuadran y cumplen órdenes. Los otros carecen de capital simbólico, acaban de acceder al Poder y no tienen círculos de compromisos.

Las destituciones en su conjunto, que parecen culminar con el belicoso Felipe Pérez Roque y el grisáceo Carlos Lage, vuelven a mostrar no sólo la falta de escrúpulos del Castro mayor, aun con sus engendros más cercanos, sino su disposición a cualquier giro que lo sostenga.

Parecería increíble que lecciones anteriores —defenestraciones, purgas, juicios sumarios…— no le hubieran enseñado a estos hijos de Saturno dónde está el Poder. Pero la historia —cualquiera— demuestra que una vez sumergido en la corte, no hay más que ser cortesano.

Las cartas donde Lage y Felipe renuncian son patéticas. A pocos sorprenden. Los colmillos de Saturno mantienen su filo hasta el último momento. Así sucedió en la Unión Soviética de Stalin o en la Alemania de Hitler, en la Roma de César…

Mientras esto sucede, hay informes confiables de que los talibanes de cualquier signo están a la baja. El reciente análisis de la Brooking Institution sugiere que los talibanes cubanos están perdiendo espacios, zonas de influencia, dentro y fuera.

A los “despejes” latinoamericanos y europeos se añaden signos de cambio en el inexcusable vecino, aumentan las posibilidades de extirpar el tumor fundamentalista que polariza el “tema Cuba”.

La meta volante que llamamos democracia parece estar más cerca de nuestro arruinado país que hace uno o dos años. La favorece una crisis interna, que tiene en el escepticismo contra la eficiencia del sistema y del gobierno, su punta del iceberg. La favorece la purga que acabamos de observar, evidentemente dirigida por los hermanos Castro, no por Raúl. En todo caso, por el Castro mayor.

Quemados por sus propias declaraciones “combativas”, como le sucedió al “poeta” (sic) Carlos Aldana —para sólo citar un ejemplo—, el trueno que acaba de caer sobre Lage, Felipe y su grupo despeja el cielo político cubano. Cualquier negociación en marcha puede contar ahora con la certeza de que se conversa con el mero mero, sin réplica o disidencia.

Raúl Castro, desde que jugaba a los escondidos, ha obedecido a su hermano. Lleva por lo menos siete enmarañadas décadas cumpliendo órdenes. Lleva medio siglo de exitosa obediencia, si el éxito para los políticos se mide por la permanencia en el Poder.

¿Entonces? ¿A estas alturas, en el noveno capítulo, casi al cierre del juego, va a desobedecer? La “reflexión” del Castro mayor, las carticas de Lage y Felipe, y la foto de un Fidel mejorado junto al presidente de República Dominicana, son elocuentes.

Las evidencias apuntan hacia un mensaje: cualquier negociación por ahora será directamente con los hermanísimos, por no decir con el comandante en jefe. Y ello, a diferencia de los países democráticos, viabiliza potenciales acuerdos, negociaciones expeditas, sin estorbos legislativos o del Consejo de Estado.

Tres síntomas: Alarcón sigue en su puesto, como “embajador” a cargo de las relaciones con el vecino inexcusable. Es decir, como secretario de Castro para el tema. Las Fuerzas Armadas y el Ministerio del Interior siguen en el puño de siempre, con los mismos generales. No hay el menor cambio en la orientación de los medios o en el trato a los disidentes.

Para colmo, las otras defenestraciones, sobre todo en la economía y en las relaciones laborales, tienen el valor agregado de suscitar entre ingenuos la esperanza de mejoras, de aperturas, de alivios a la miseria.

Salvo a sus familiares e íntimos amigos, a nadie le duele la reciente purga. Otra más, quizás la última. Obama no tiene dudas de con quién debe negociar. Saturno ríe.

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  1. 7 marzo 2009 en 11:38 am

    Se acusó por parte de Fidel a Lage y a Pérez Roque de ser ambiciosos e indignos. Concuerdo con ese calificativo, pero m{as bien merecido por el hecho de haberse dedicado a trabajar y fortalecer un regimen cruel y opresivo como el castrista. Por haber sido lamebotas de un dictador sangriento, que luego les termina pateando el trasero como premio a su fidelidad canina de largos años.
    Fidel dijo además: “La miel del poder por el cual no conocieron sacrificio alguno, despertó en ellos ambiciones que los condujeron a un papel indigno”. ¿quién más ambicioso y ajeno a los sacrificios que el hombre poseedor de una de las mayores fortunas del mundo, unos 900 millones de dólares según Forbes, quien es nada menos que él, Fidel Castro?

    Nosotros en Chile no olvidamos que Fidel llenó Chile entre 1970-1973 de cerca de 15 mil terroristas cubanos destinados a matar chilenos en la guerra civil proyectada por la Unidad Popular, y que luego envió directamente un barco cargado con armas de guerra para fomentar otra guerra civil y ocasionar nuevas muertes de chilenos en 1986, armas que gracias a Dios fueron descubiertas oportunamente por el gobierno del General Pinochet, lo que evitó su uso en contra de otros chilenos.
    De esos vergonzosos hechos de intervencionismo militar en un pais extranjero la verguenza ex terrorista de Bachelet olvidó, a nombre de nuestro pais, pedirle explicaciones o disculpas a Fidel.
    Te espero en mi blog.

  1. 6 marzo 2009 en 9:29 am
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