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La última locura

29 enero 2009

TalCual/Elizabeth Araujo/Cubanitoweb

El Estado Soy YO.El Supremo soy YO

El Estado Soy YO.El Supremo soy YO

A menos de 20 días del referendo, ya no quedan dudas de que Hugo Chávez ha contagiado con su irrefrenable estado de nerviosismo a todo el país. Ya no se trata de los paramilitares de La Piedrita ni de la militancia pesuvista que cobra su 15 y último con dinero de los venezolanos, sino del ciudadano que toma el Metro y es asaltado por una ruidosa campaña desatada desde toldos rojos, custodiados por militares y animados por hombres malencarados que carajean al que no les recibe el volante, impreso también con los recursos del Estado.
 
Si es verdad que el Presidente de la República está en sus cabales, puesto que ningún informe siquiátrico que avale lo contrario ha sido mostrado cada vez que alguien inquieto por la salud del país se presenta en el TSJ, al menos se debería admitir que la obsesión de Chávez por quedarse viviendo en Miraflores hasta el 2026 se ha vuelto un problema de salud nacional.

Basta con entrar a un centro comercial, pasar por una calle o plaza, intentar abrirse paso por las avenidas para sentir la onda atosigante de la propaganda oficial que deja sin aliento a gente que va al trabajo o en busca de empleo, con problemas verdaderamente serios, como la inseguridad, las deudas que no puede cancelar, el salario insuficiente o las amenazas de despidos en la oficina, y que este Gobierno se empeña en ocultar detrás de un tralalá propagandístico que invita a votar por el “sí”.

Se trata de una locura decretada desde Miraflores, y que explica la descarada pasividad del Ministerio Público, o la invisibilidad de la Contraloría y la Defensoría del Pueblo, o la cobardía de los magistrados del TSJ impedidos de decidir en contra de los abusos, o del idiotismo revolucionario del director de la PM, o las pretensiones de Tarek El Aissami por superar en estupideces al inolvidable Pedro Carreño.

El asunto se complica. Desde hace tres semanas, delincuentes armados tomaron las sedes de la Alcaldía Mayor y de la Prefectura, y frente a la acción insolente de esos militantes rojos no ha habido manera de lograr el pronunciamiento de una fiscal general. Lo mismo ocurre con el suspenso del Ateneo de Caracas, donde el asalto de Lina Ron y el aviso de desalojo propiciado por Farruco Sesto  presagian la defunción de la cultura libre e independiente. O la acción represiva de los militares contra las protestas estudiantiles, que ahora justifican los viejos líderes universitarios, hoy ungidos de funcionarios gubernamentales.

En fin, el desvarío se instaló en Miraflores desde que los números de las encuestas no hacen más que aconsejar hacer las maletas en 2012. Lo malo es que el desatino está contagiando a toda la sociedad. Respiremos hondo y esperemos hasta el 15 de febrero. Tal vez sea ésta la última locura de Hugo Chávez.

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  1. 29 enero 2009 en 4:38 pm
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